Una feliz coincidencia

Una feliz coincidencia

El libro Los originarios contemporáneos: una mirada fotográfica, presentado a comienzos del mes de agosto, es un compendio de la obra de 15 fotógrafos (Paul Beer, Henry Corradini, Bárbara Brändli,TheaSegall,MariapíaBevilacqua,Andrea Santolaya, Miguel García Moya, Emilio Guzmán, Anabell Guerrero, Antonio Briceño, David Hernández Palmar, Kike Arnal, Edgar Moreno, Gabriel Osorio y Rodrigo Benavides), cuya reconocida trayectoria está vinculada a la revelación de los originarios venezolanos. El estudio introductorio y la compilación fue obra de María Teresa Boulton, reconocida fotógrafa e investigadora de la fotografía, Presidenta de la Fundación John Boulton, que se planteó, como punto de partida, invitar a los fotógrafos a “buscar en sus imágenes la humanidad de los indígenas”, logrando en esta obra recoger y presentar un amplio espectro de puntos de vista y un sinfín de implicaciones.

Esta obra fundamental en los estudios sobre la mirada a los pobladores originarios venezolanos fue patrocinada por Fernando Eseverri y Carolina Vollmer de Eseverri, ya que ambos comparten interés y acción en el coleccionismo del arte indígena y de la fotografía relacionada con éste; él, desde su aproximación como persona de gran sensibilidad hacia el hecho creativo, la realidad de nuestros pueblos originarios y la difusión de su cultura, y ella,desde su búsqueda y expresión como reconocida artista conceptual. En palabras de Fernando Eseverri, que expresó el beneplácito de la pareja por haber participado en este proyecto, “ El libro superó  con creces mis expectativas”; observó que la obra recoge imágenes de las etniasKariña, Yekuana, Pemón, Chaima, Sanemas, Yanomami, Wayú y otras, mencionó las calamidades que sufren algunas comunidades  por la propagación del Sida, los enfrentamientos entre la Guardia Nacional y los indígenas, la devastación en el Amazonas, con  todo lo que representa la minería y cómo eso afecta a las comunidades que viven en esa zona… En cuanto a la razón detrás de este patrocinio, expresó: “Nuestra preocupación siempre ha estado en la preservación de la cultura, conocimientos, tradiciones y expresiones artísticas de todo el imaginario de las etnias que habitan nuestro país. Ellos son nuestro patrimonio y nuestra memoria. No podemos dejar que todo esto se pierda y quede en el olvido. Todos los esfuerzos que hagamos en ese sentido son pocos. Este libro es importante en la medida que permite un registro de experiencias que de lo contrario se perderían”.

Ítala Scotto, que tuvo a su cargo la presentación del libro, se había involucrado desde un principio, gracias a su amistad con María Teresa Boulton. Efectivamente, la autora contó en su intervención que recurrió a ella una vez que concibió la idea de dedicar una investigación del hecho fotográfico al tema de las culturas originarias. Entonces, correspondió a Scotto poner en contexto esta producción. Inició sus palabras con su definición de qué es un libro de fotografía: “un libro de fotografía es un lugar privilegiado, no es un libro donde se publican y depositan fotos. Es un lugar privilegiado tanto  para la fotografía como para la escritura sobre la fotografía. Es un objeto, para contemplar, para explorar, para trabajar y un objeto para  pensar…”, y, haciendo una referencia a Bárbara Brändli, fotógrafa que se conformó en el punto de partida de esa investigación y a la que está dedicada la obra, se introdujo en la metáfora del viaje y en el requerimiento de aquel“viajero libre de prejuicios”, convocado por Koch-Grünberg, autor del libro, publicado en 1909, que inspiró a Brändli, en sus más tiernos años, para emprender ese viaje multicultural. Concluyendo que: “En realidad, este viaje en un país latinoamericano con fotos de indígenas es un viaje a nosotros mismos y es un viaje también hacia la diversidad  cultural. Es un viaje en dos  sentidos”.

En cuanto a ese viaje multicultural, agrego que “en nuestro tiempo, a pesar de las arrogancias tan recurrentes, estamos asistiendo  y eso viene gestándose desde hace tiempo, a la creación de un campo multivocal, es decir, muchas voces en simultáneo hablando y sintiendo y viviendo el discurso de la interculturalidad  Estamos en un momento en que los pueblos se han hecho, visibles y vocales. Tienen su propia voz y su propia imagen. Entonces, la aventura de explorar y de conocer significa tambiénencontrarse con la voz y la imagen de los que hace un tiempo se llaman los otros y que ahora son la humanidad”.

Siguió diciéndonos Scotto: “El tema del viaje es una de las metáforas centrales de esto que estoy conversando con ustedes esta tarde  y sobre cómo este tejido de hilos espirituales entre distintas culturas podría estarse dando en la actualidad. Pero además yo quiero meterme en el libro, ver un  jaguar de ojos fosforescentes y quiero meterme por el tópico del exotismo”, cuya consecuencia está en que esa mirada transformadora se puede ver también en la imagen de Daniel, indígena Warao retratado  por García Moya, que viaja en un árboly, en la foto del libro,  él está caminando, cargando su curiara, que se convirtiera en una embarcación…”

Scotto continuó en su introducción: “en este libro, que hoy presentamos,  hay múltiples puertas y está la puerta del exotismo. La puesta en escena exótica activa la mirada voyerista, que es una forma de desprecio y desdén por el otro, esa mirada voyerista lleva a reducir al otro a un objeto de deseo…” y citó a Jorge Luis Borges, que “describió deliciosamente esa mirada”, cuando escribió: “Eso fue una procesión exornada con maderas  y piedras, con algodón y con oro, con pájaros  chillones y seis indios taciturnos». Explicó, entonces, que Borges se refería al primer encuentro con los indígenas, pero también está el exotismo del siglo XIX,que pretende reducir al otro, en el motivo de una emoción pasajera. “Significa que, en relación con el exotismo, hay un punto de quiebre, que es muy importante, y  que da origen a una nueva poética del desplazamiento y una nueva poética del viaje, en el cual  ya el exotismo se transformó en una estética de lo diverso en  palabras de  Víctor Segalenuna de las  fuentes del pensamiento contemporáneo, en que el otro no es el exótico extraño objeto de deseo, sino que es una persona visible y vocal. Eso es el fondo de lo que quisiera  decir para este libro”.

Insistiendo en Segalen, dijo Scotto: “A propósito, él escribió, en 1911, un poema hermosísimo, que se llama Consejos al buen viajero,  traducido al español  por Rafael Cadenas, que dice :Así va el buen viajero, sin detención ni traspié, sin cabestro ni establo y así llegará, no a los pantanos de las alegrías encontradas, pero sí a los remolinos embriagados del gran río diversidad. Esa es mi palabra como madrina. Quiero que este  libro se convierta en una curiara que nos aviente en el gran río Diversidad”. Y nosotros, aventados por esa curiara, llamada Los originarios contemporáneos: una mirada fotográfica, nos aventuramos en ese gran rio Diversidad, gracias a la feliz coincidencia de 15 fotógrafos, un tema apasionante, una investigadora de excepción, una pareja de atinados patrocinadores y una madrina que tiene un as de saberes bajo la manga. OSC agosto 2019

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