¿Cómo se convirtió la Casa Santaella en el Museo de la Fundación John Boulton?

La Casa Santaella es un inmueble patrimonial que fue la casa particular de una honorable familia caraqueña, ubicada en el Foro Libertador de la ciudad de Caracas, al lado del Panteón Nacional. La Casa Santaella y su vecina, la Casa De Bellard, sobrevivieron a la renovación que se hizo de la zona cuando se construyó el Foro Libertador, para dar un marco paisajistico al Panteón Nacional entre los años 1981-1997.


El inmueble es del siglo XIX y tiene estilo colonial, quizás porque a la familia Santaella le gustaba esa manera de vivir y acondicionar sus entornos, lo que se percibe en remodelaciones realizadas incluso en el siglo XX.


Cuando la Fundación John Boulton  recibió la casa en comodato para convertirla en su sede, la parte sur, que incluía la fachada, el zaguán y las dos habitaciones orientadas al frente eran coloniales; el patio central y las habitaciones centrales, cuartos, baño y comedor, con ventanas y puertas abiertas hacia ese patio, habían sido intervenidas a comienzos del siglo XX; y el área de servicios, que incluía la lavandería y cocina, ubicada al fondo, databa de los años cuarenta del siglo pasado.


La remodelación para albergar el Museo, las Oficinas Administrativas y los depósitos se realizó siguiendo estrictamente las disposiciones del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) y estuvo a cargo del arquitecto Gonzalo Denis Boulton y del museógrafo Guillermo Barrios. Ésa es la razón por la que en algunos lugares de la casa se dejó constancia, “testigos”, de algunos materiales que se eliminaban de la casa original, como el zócalo que seguía el trayecto del corredor Este del Museo (del que quedó un rastro), la chimenea del comedor y el vitral de la Sala del segundo piso (cuya silueta fue señalada con un bajo relieve), y la cerámica del baño original en el área de archivos.


El proyecto de remodelación y museístico, asumido íntegramente con fondos aportados y recaudados por la Fundación,  incluyó cerrar el patio central con una estructura de metal acristalada, que dejara pasar la luz y, sin embargo, permitiera la seguridad y acondicionamiento del área de Museo. Para controlar la humedad característica de la zona, que afecta los materiales de las colecciones de objetos y archivos, se removieron las matas y se hizo un patio de piedras donde hoy está la escultura del General Guzmán Blanco.

Se conectaron las salas, para permitir un recorrido fluido y se acondicionó el ambiente para evitar el deterioro de las piezas; los espacios de conexión entre las salas también se usaron para poner algunos objetos de la colección. En los vanos de las puertas y ventanas de las piezas centrales se instalaron vitrinas acristaladas, que pueden verse de ambos lados y dejan pasar la luz; en el ventanal que daba al patio, del antiguo comedor, se instaló una fotografía iluminada de gran formato, que respalda el área de recepción, información y distribución de impresos y facsímiles.


En el pasillo Oeste se construyó el Objetario, desde la Sala de Exposiciones Temporales hasta la Sala de Estampa y Fotografía, un dispositivo realizado especialmente para mostrar objetos de mediano y pequeño tamaño, que están presentes en la multigenerica y original colección de la Fundación, y que puede vincularse con las exposiciones temporales, según el tema o propuesta.

 

Esta Área de Exposiciones Temporales se señala, como un recorrido particular, y al mismo tiempo se distingue como no permanente, por el tablado de madera pulida del piso. En el área posterior, una vez pasado el Museo, están los espacios de servicios, depósitos, archivos y oficina, un jardín interno y el paso para el Área de la Sala de Usos Múltiples, todo con un piso de baldosas de cemento pulidas de La Pastora, un piso muy caraqueño. Inicialmente, el proyecto contemplaba la conexión al edificio anexo, que se ubicaría en el solar norte de la Casa Museo, especialmente diseñado para albergar la Biblioteca, los Archivos y las Áreas de consulta de usuarios, que no se concretó.


Los espacios del segundo piso se rescataron siguiendo los criterios originales de la casa, con su piso de madera y su techo con grabados y policromados. Allí se pusieron vitrinas para albergar una muestra de la colección de vajillas de la Fundación, una gran mesa para reuniones y los equipos de proyección.


La aventura de convertir una casa familiar en Museo, un compromiso de la Fundación John Boulton, es también una muestra de su misión de preservar la memoria de los venezolanos, que es donde reside la identidad de la Nación.