Exposición | Caminos hacia una modernidad venezolana

Te invitamos a conocer la exposición en el Museo de la Fundación John Boulton, junto al siguiente texto que acompaña la selección fotográfica.

Desde las últimas décadas del siglo XIX, Venezuela comienza a dar los primeros pasos de su particular conquista del progreso, en la medida en que se afianza la economía y la vida social que circula entre los puertos, las ciudades centrales y los campos de la producción agropecuaria, con el impulso de la exportación de café para el mercado global y la puesta en marcha de instituciones nacionales sustentadas en las aduanas del comercio internacional.

El transporte entre La Guaira, Caracas y los valles del Tuy, entre Puerto Cabello y Valencia o los valles centro-occidentales; entre Maracaibo, la región zuliana y los Andes; de las minas del Callao o los llanos centrales hacia el puerto fluvial de Ciudad Bolívar; o la vía marítima entre las ciudades costeras alejadas por los caminos accidentados entre la cordillera del litoral, son ejes que articulan la escala nacional de nuestra economía, y es a través de los proyectos de construcción de caminos, tranvías y ferrocarriles, o con la llegada de los barcos a vapor y los automóviles, que nos encontramos con nuestra imagen de modernidad, sus épicas elocuentes o sus ilusiones espectaculares.

Exposición | Caminos hacia una modernidad venezolana | Museo Fundación John Boulton

En los puertos se establecen las casas comerciales que concentran y administran el flujo de intercambios que comunican nuestra economía con el mundo, y al mismo tiempo suponen el asiento de las aduanas que permitieron el desarrollo del fisco nacional y la contabilidad de un Estado moderno. La llegada de los barcos a vapor en la segunda mitad del siglo XIX, a través de empresas como la Red “D” Line, permitieron aumentar no sólo el flujo de la economía internacional, sino la comunicación y el transporte entre las localidades del litoral.

Exposición | Caminos hacia una modernidad venezolana | Museo Fundación John Boulton

Bajo la presidencia de Antonio Guzmán Blanco se llevó a cabo uno de los proyectos más desafiantes, el ferrocarril Caracas – La Guaira construido entre 1880 y 1883. Se trata de una excepcional obra de infraestructura por el difícil ascenso hacia el valle caraqueño desde la costa, que requirió de 1.807 trabajadores y una inversión total de Bs. 18.180.000, entre los más caros para su época. Aunque la hazaña de esta línea férrea daba la impresión de que nos elevaba hacia la cima del progreso, los retos de su mantenimiento y la gran demanda de energía que requería complicaron su rentabilidad y finalmente su permanencia en el tiempo.

La deuda contraída para su construcción se convertiría en una carga más para las cuentas nacionales, formando parte del déficit general de la economía nacional en los años posteriores.

Exposición | Caminos hacia una modernidad venezolana | Museo Fundación John Boulton

En las primeras décadas del siglo XX, la crisis de los precios del café es compensada con el auge de la explotación petrolera, forjando un nuevo camino hacia nuestra modernidad. El modelo agroexportador asociado a las casas comerciales fue sustituido por el rentismo petrolero administrado por el Estado, transformando la imagen del progreso en asfalto, concreto armado, grandes autopistas, o en nuevos medios de transporte como el metro subterráneo y los aviones. Sin embargo, la épica de las riquezas espectaculares no deja de retornar como ilusión y una lista de deudas, sobre todo insolvencias con la sociedad que habitamos.

 

Es por ello que el registro y la memoria histórica se vuelcan sobre nuestra mirada para darnos algunas pistas sobre el camino que hemos transitado y que sigue inconcluso.

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