Don Alberto Vollmer Boulton (1888-1970)

Desde su llegada a Venezuela y con el paso del tiempo, la familia Boulton se emparentó con notables familias venezolanas, una de ellas la familia Vollmer, por el matrimonio de Ana Gertrudis Boulton Rojas (1859-1896) con Gustavo Julio Vollmer Rivas (1847-1926), cuyo hijo Don Alberto Vollmer Boulton (1888-1970) fue un brillante empresario, promotor de urbanizaciones, generoso filántropo, inolvidable por su agudo sentido del humor, por su manera curiosa de mencionar las cosas y por su irreductible discreción.

El matrimonio Vollmer Boulton recibió de la familia Boulton, como regalo de bodas, la Hacienda San Bernardino. El café de Anauco, de su cosecha y presentado por Gustavo Vollmer Rivas, participó en la Exhibición Universal Colombina de Chicago de 1893, trayéndose uno de los premios otorgados por el Jurado a los mejores cafés del mundo. En sus memorias, Una Mujer de dos siglos, Margot Bouton Pietri de Bottome dedica a esta hacienda uno de los más preciados recuerdos de su niñez: “… recuerdo que con cierta frecuencia íbamos a la hacienda San Bernardino, regalo de bodas de mi abuelo Boulton a su hija Anita, en la calesa de dos caballos de Gran mamá. San Bernardino era una hacienda de café propiedad de mis primos Vollmer Boulton. Fue mi primer contacto con la naturaleza en toda su amplitud, ya no limitada a la simetría de los patios caraqueños… Una especie de paraíso sensorial que a pesar de mi corta edad pude evaluar” (p. 11).

El vínculo de la familia Vollmer con el beisbol y otros deportes data de esa época; recuerda Margot Boulton que el Hipódromo de San Bernardino fue creado “por mis primos, los Vollmer” en terrenos de su hacienda San Bernardino a principios de siglo. Por el libro Campos de Gloria, el beisbol en Venezuela, 127 años de historia, 1895-2022, Ediciones Banesco, 2022, nos enteramos de que “en 1901, los jóvenes hermanos Henrique, Federico, Leopoldo, Alfredo y Alberto Vollmer Boulton establecieron una suerte de polideportivo, al que denominaron San Bernardino Athletic Club. Allí se jugaba beisbol, tenis y se practicaba atletismo. También había torneos de polo. En ese lugar se jugó por primera vez en Venezuela baloncesto y, al parecer, futbol, pues, hasta hoy, la única referencia documentada sobre los orígenes del balompié en el país, está relacionada con el establecimiento de un equipo de futbol en este lugar, en mayo de 1902. Esa oncena se llamó San Bernardino Football Club, y entre sus jugadores destacan los nombres de muchos que también jugaban pelota como Roberto Todd, el “Mudo” Jose Ignacio García, Alberto y Fernando Vollmer y Luis Olavarria Matos…” (pp. 94-96).

Quinto de los seis hijos del matrimonio Vollmer Boulton (Gustavo, Henrico, Alfredo, Federico, Alberto y Leopoldo), Alberto se dedicó a administrar la Hacienda Montalbán (adquirida por su padre en 1920) a mediados de la década de 1920.

En 1922 se casa con Luisa Mercedes Herrera Uslar, con la que tiene dos hijos, Gustavo (1923-2014) y Alberto (1926).

En 1930 emprende el urbanismo de la hacienda San Bernardino, junto con Julio Blanco Ustáriz y Alfredo y Oscar Augusto Machado, de acuerdo al plan del urbanista francés Rotival.

Alberto Vollmer Boulton consolidó el negocio de la producción ronera de la familia en la Hacienda Santa Teresa, en El Consejo, estado Aragua. También fue accionista de la Electricidad de Caracas, uno de los fundadores de la Cervecería El Águila (luego Cervecería Caracas) y de la empresa Cauchos General (1939). Entre 1949 y 1959 fue junto con otros empresarios creador de la Venezolana de Cementos (Vencemos), Venezolana de Papel (Venepal), Banco Mercantil y Seguros La Seguridad.

En 1963 dona 32 hectáreas de su Hacienda Montalbán para el desarrollo y construcción de la nueva sede de la Universidad Católica Andrés Bello-UCAB. La casa de la hacienda la donó a la Conferencia Episcopal Venezolana.

En 1965 crea la Fundación Vollmer para apoyar obras benéficas, científicas, culturales y educativas.

Participó activamente en la creación de la Fundación de la Vivienda Popular (FVP) y el Dividendo Voluntario para la Comunidad (DVC).

Don Alberto Vollmer Boulton es recordado por personas cercanas por su carácter discreto, siendo su consigna “Lo que no quieras que se sepa, no lo digas”, y por su curiosa manera de hablar, que incluía muchas palabras criollas, y porque se refería a personas próximas, sin que fuera advertido por éstas, usando “Esteban” o “Estanislá” (se tratara de masculino o femenino) en lugar de sus nombres propios.

La influencia de don Alberto Vollmer Boulton sigue sintiéndose en la Fundación John Boulton. Su nieta Sofía Vollmer de Maduro y el señor Fernando Eseverri, esposo de otra de sus nietas, Carolina Vollmer Acedo, han sido directores de la FJB. Por un reciente convenio de la Fundación con el Banco Mercantil, representado por el Presidente de la Junta Directiva de Mercantil Servicios Financieros, Doctor Gustavo Vollmer Acedo, la Colección Numismática de la Fundación John Boulton estará expuesta para el público en general en los nuevos espacios de exhibición en la Torre Mercantil, en la Avenida Andrés Bello, San Bernardino, Caracas.

Fuentes Consultadas:

Boulton de Bottome, Margot: Una Mujer de dos siglos, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1992.

González, Javier y Figueoa Ruiz, Carlos: Campos de Gloria, el beisbol en Venezuela, 127 años de historia, 1895-2022, Ediciones Banesco, 2022:94-96.

https://gw.geneanet.org

https://ancestors.familysearch.org

https://gw.geneanet.org

https://www.arteinformado.com

https://freepages.rootsweb.com

Quintero, Inés: Vollmer, Alberto F. En: Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar. Caracas, Fundación Polar, Segunda Edición, 1997, IV:263.

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