24 de julio de 1783: El nacimiento de un Libertador

El 24 de julio de 1783 nace Simón Bolívar, en el seno de una familia criolla de grandes riquezas asentada en el valle caraqueño. Bolívar es educado por los maestros más destacados de la Caracas de su época. Allí se encuentra con Simón Rodríguez, quien ejercía como profesor en la Casa de las Primeras Letras y se convertiría en uno de los grandes innovadores de una educación con propósito republicano, a quien Bolívar se referiría como un maestro excepcional que “enseñaba divirtiendo”. También recibiría clases de Andrés Bello, quien era un joven universitario e ilustrado que daba clases particulares a los jóvenes de familias acaudaladas, y pasaría a ser uno de los grandes catedráticos de las nacientes repúblicas americanas.

A los 16 años, Bolívar es enviado a España para continuar su educación, donde conoce y contrae matrimonio con María Teresa del Toro. Sin embargo, al regresar a Venezuela, María Teresa muere tras una trágica enfermedad en 1803, situación que sumerge a Simón en la tristeza. Bolívar vuelve a Europa, pero esta vez se dirige a París; allí se reencuentra con Simón Rodríguez, quien lo conduce por el acontecer político. Juntos presencian la coronación de Napoleón Bonaparte, y Bolívar comienza a involucrarse en el debate de los ilustrados y en las ideas políticas modernas, logrando forjar una fuerte voluntad de cambio del sistema político en su tierra natal, plasmado en el famoso juramento del Monte Sacro.

Al llegar a Venezuela en 1807, se une a la Sociedad Patriótica de Caracas y va ascendiendo como un líder joven y voluntarioso (no sin errores ni fracasos, pero con una convicción indetenible) que lo lleva a formar parte del proceso de independencia que inicia el 19 de abril de 1810 y la breve gesta de la Primera República, aplacada entre otras cosas por la pérdida del Castillo San Felipe en Puerto Cabello, bajo la responsabilidad de Bolívar. Exiliado, se traslada a la Nueva Granada, y desde Cúcuta emprende la Campaña Admirable con la cual llega victorioso a Caracas y recibe el título de Libertador.

Sin embargo, en 1814 la Segunda República cae abruptamente frente al incendiario movimiento de pardos, esclavos y llaneros que dirige José Tomás Boves. Desde las Antillas, Bolívar recupera el entusiasmo por la causa independentista y, en 1816, con el apoyo de la república haitiana gobernada por Pétion, llega a las costas orientales de Venezuela para reiniciar la lucha por la independencia, llevando a cuestas los aprendizajes de los fracasos anteriores. Con el Congreso de Angostura (hoy Ciudad Bolívar) de 1819, se establece un pilar sobre el cual crece la Tercera República, y de ahí se impulsa la campaña militar que termina por derrotar al ejército español dirigido por Pablo Morillo en los años siguientes, contando ahora con el apoyo de los llaneros bajo el liderazgo de José Antonio Páez.

Simón Bolívar no sólo dirige la lucha por la independencia en Venezuela, sino que a partir del cruce de los Andes en 1819, expande su campaña hacia América del Sur, unificando la Capitanía General de Venezuela, el Virreinato de Nueva Granada y la Real Audiencia de Quito en la nueva República de Colombia. Su campaña también logra la independencia de Lima y del Alto Perú, que toma por nombre Bolivia en honor al Libertador.

Su idea de unidad de las repúblicas de América del Sur y el proyecto insigne de la República de Colombia termina por colapsar en 1830, producto de las múltiples divergencias políticas e intereses regionales, así como de la dificultad de mantener un sistema centralizado (pues Bolívar se convirtió en un férreo crítico del federalismo) sobre un territorio tan vasto, diverso y poco comunicado.

El 17 de diciembre de 1830, tras el desgaste progresivo de su salud producto de una vida desafiante y en constante movimiento, muere Bolívar de tuberculosis en Santa Marta, mientras se encontraba en ruta para retornar a Venezuela. En su última proclama, ya postrado por la enfermedad, exclama: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.

Finalmente, sus restos fueron exhumados y trasladados a Venezuela en 1842, en un barco de la Red “D” Line, y a través de un comité presidido por José María Vargas, fueron ubicados en la Catedral de Caracas. En 1876 los restos de Bolívar fueron trasladados al Panteón Nacional, inaugurado por Antonio Guzmán Blanco, y luego, en el año 2013, pasaron al Mausoleo construido como una extensión del Panteón Nacional durante la gestión de Hugo Chávez Frías.

En la Fundación Boulton se encuentra la Sala Bolivariana, en donde podrás apreciar dibujos y pinturas que retratan desde el Simón adolescente hasta su momento cumbre como Libertador, así como objetos que le pertenecieron, como el juego de vasijas de cerámica llamado “ser libre o morir” o su llamativo neceser, que contiene sus artículos de higiene personal. También se puede observar el grabado hecho con ocasión del traslado de sus restos a Caracas, así como una antigua impresión ilustrada de su Delirio sobre el Chimborazo.

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