La prensa humorística venezolana no solo caricaturizó el poder: lo enfrentó con astucia, sátira y palabra impresa. Desde La Delpiniada de 1885 hasta Fantoches en los años treinta, un conjunto de publicaciones dejó huella en la historia política y cultural del país. Esta exposición y el artículo que la acompaña recuperan esas voces audaces que escribieron ciudadanía desde la risa.
La imprenta llega a Venezuela: palabra, exclusión e invención
Con la llegada de la imprenta a Venezuela en las primeras décadas del siglo XIX, nace la prensa como espacio de debate político y expresión ciudadana. Sin embargo, la alta tasa de analfabetismo limita la participación popular en ese debate. Para romper esa barrera, emergen dos estrategias efectivas: el uso del humor escrito (sátiras, ironías, versos populares) y de la imagen crítica (caricaturas e ilustraciones).
Estas herramientas permitieron construir una prensa que, más allá del dato o la opinión formal, conectaba con la vida cotidiana del pueblo y abría nuevos caminos de crítica pública.
El humor como crítica: cuando reír era también resistir
Durante el siglo XIX, entre caudillos, militarismo e instituciones frágiles, la risa se convirtió en un lenguaje profundamente político. Las publicaciones humorísticas hacían lo que no podía hacerse por otros medios:
🖋️ denunciar sin violencia,
🗞️ incomodar al poder con sátiras ingeniosas,
📣 y democratizar la palabra impresa.
La Delpiniada (1885): una burla maestra al culto oficial
Uno de los momentos clave fue la Delpiniada de 1885: un evento performático organizado por jóvenes como Manuel Vicente Romero García en homenaje paródico al poeta popular Delpino y Lamas, bajo el régimen de Guzmán Blanco. La burla al culto desmedido al “Ilustre Americano” fue tan efectiva que derivó en una publicación satírica: El Delpinismo, que circularía con gran éxito antes de que sus autores fueran arrestados.
Esta experiencia fue pionera en la prensa crítica y satírica venezolana.
Nuevas publicaciones, nuevas batallas
- La Cucaracha (1896): dirigida contra el liberalismo amarillo post-guzmancista. Caricaturas, burlas gráficas y denuncias a un sistema electoral degradado.
- Pitorreos (1918): fundado por Francisco Pimentel (Job Pim) y luego dirigido junto a Leoncio Martínez (LEO). Prensa de humor popular, encuestas irónicas y sátira directa. Fue suspendido por el régimen de Gómez.
- Fantoches (1923-1932 / 1936-1948): la joya del periodismo gráfico de LEO. Combina crítica política, sexualidad, cultura popular y modernidad en clave humorística. A pesar de las multas y la censura gomecista, se convirtió en una voz imprescindible de la sociedad venezolana de la primera mitad del siglo XX.
LEO: una sensibilidad crítica en tiempos de censura
La figura de Leoncio Martínez (LEO) destaca como puente entre lo gráfico, lo literario y lo político. Fundó Fantoches, narró lo cotidiano con ojos afilados y plasmó las contradicciones de la Venezuela en tránsito de dictadura a modernidad. Fue perseguido, encarcelado y, a pesar de ello, su lápiz y su verbo siguieron marcando una época.
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Una exposición viva en el Museo John Boulton
Este artículo acompaña la exposición «Periodismo, ingenio y humor» del Museo Fundación John Boulton. Un recorrido visual por publicaciones satíricas, editoriales ilustrados y periódicos que dieron forma a la crítica ciudadana en Venezuela desde el siglo XIX.
📍 Visítanos miércoles, jueves y viernes, de 9:00 a.m. a 2:00 p.m.
📩 También puedes solicitar una visita guiada a fundaboulton@gmail.com









